Banco Serrana

INFORMACIÓN

Es muy doloroso para la cabeza ver un mapa de los límites fronterizos en el mar Caribe, sobre todo en la zona de las Antillas, donde cada pequeña isla pertenece a un país que puede gozar de su soberanía o, por el contrario, depender de algún gran estado americano o europeo. No obstante, la zona más occidental del Caribe, aun disponiendo de muchos menos trozos de tierra sobre el agua, también presenta un caprichoso mapa con líneas por todos lados que marcan los límites marinos, como es el caso del archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, que se encuentra a menos de 200 km de Nicaragua, pero sin embargo es Colombia quien tiene su soberanía, y eso que su costa más cercana se encuentra a más de 700 km de distancia.

El Banco Serrana forma parte de este archipiélago colombiano mencionado, y está dentro del municipio insular de Providencia y Santa Catalina, a unos 150 km al noreste de estas islas. Serrana es un atolón compuesto por seis pequeños cayos de arena blanca, siendo el mayor el cayo Southwest, casi de un kilómetro de longitud por medio kilómetro de ancho. La laguna central es enorme y de extraña forma triangular donde cada lado mide unos 30 km.

Un romántico nos diría que el principal habitante del atolón es el silencio, pero las olas no se callan nunca, además de las aves que anidan en los cayos. Y, por si fuera poco, en el cayo de mayor tamaño hay un puesto militar con algunos jóvenes marinos cagándose en la fecha aquella en que decidieron alistarse en las fuerzas armadas colombianas. Este cayo, además, es hogar de varias palmeras y del arbusto cedro de bahía (suriana maritima), que predomina la isla creando caminos y protegiendo al banco arenoso de los huracanes, que les gusta pasar por la zona de vez en cuando.

HISTORIA

Colón pasó por el archipiélago en su primer viaje en 1492, pero cuando se habla del archipiélago se refiere sobre todo a las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, pues los minúsculos cayos de alrededor pasarían más desapercibidos para el diario del navegante. En cualquier caso, estas tierras estaban vacías de seres humanos, pues como he mencionado antes, a ver quién era el guapo que llegaba hasta allí con las tormentas asesinas del Caribe.

Se sabe bien que un capitán español llamado Pedro Serrano, del cual hablaremos más tarde, naufragó en 1525 junto a otros marineros y acabó largo tiempo en el atolón. Pocos años después de este suceso, en 1547, aparece por primera vez el conjunto de cayos en un mapa neerlandés, con el nombre de Banco Serrana, en honor a aquel náufrago. En 1660 fueron los británicos quienes cartografiaron con mayor detalle el atolón, verificando su nombre.

Si los neerlandeses y británicos cartografiaron la zona fue porque, a principios del siglo XVII, mandaron colonos al archipiélago para asentarse en pequeños territorios donde desafiar y hacer frente al Imperio Español en América, así que ocuparon las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, y probablemente, aunque no lo he podido verificar, también estuvieron por el Banco Serrana. Pero bueno, tampoco duraron mucho, pues los españoles volvieron a tomar el control del archipiélago entre 1641 y 1670.

El filibustero Henry Morgan fue nombrado Teniente Gobernador de Jamaica después de pisotear repetidamente a los Españoles en el Caribe (https://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/morgan.htm)

El Caribe fue un escenario muy revoltoso en este siglo, como ya se sabe, y cada isla podía pertenecer a cuatro o cinco reinos europeos en menos de un año, y eso sin olvidarnos de los piratas, que a veces obedecían en la sombra a alguna corona o, por el contrario, hacían lo que les salía del garfio. Y si el archipiélago tuviese que destacar a un corsario en particular, sería a Henry Morgan, quien tuvo su base en San Andrés para fastidio de los españoles, quienes le sufrieron bien.

Las Guerras de Independencia americanas en el siglo XIX también fueron turbulentas en el Caribe, donde el archipiélago se convirtió en una base militar contra los españoles, formando parte ya de la República de Colombia, aunque siempre reclamado por las Provincias Unidas de América Central y, tras su disolución, por Nicaragua.

Ya en el siglo XX, por aquella zona meterá la cabeza Estados Unidos, que, aprovechando las crisis políticas de Nicaragua, se agenciará el Banco Serrana y otros cayos de alrededor en 1912. En 1928, Colombia y Nicaragua firman un tratado donde el país centroamericano reconoce la soberanía colombiana del archipiélago, pero no entra Banco Serrana en dicho tratado, pues era reclamado también por Estados Unidos, y no renunciaría al atolón hasta 1972.

Pero aquí no acaba todo. En 1980 Nicaragua vuelve a reclamar el archipiélago argumentando que el tratado de 1928 no fue válido, pues fueron presionados por los estadounidenses, quienes ocupaban el país en aquel momento. La “guerra” entre los dos países en la Corte Internacional de Justicia de la Haya no llegó a su fin hasta el 2012, cuando se sentenció que el Banco Serrana y demás cayos cercanos (Roncador y Quitasueño) seguirían bajo soberanía colombiana.

ANECDOTARIO

En 1719 se publicó una obra literaria que está considerada como la primera novela inglesa. En su día tuvo un título realmente largo, pero hoy conocemos esta obra magnífica como Robinson Crusoe, la historia en primera persona de un marinero inglés que acaba naufragando en una isla desierta cerca de Venezuela. El autor de la novela es escritor inglés Daniel Defoe, y se dice que, probablemente, la idea del náufrago fue inspirada por la historia de varios personajes reales que sufrieron en sus carnes las penurias de un naufragio y, aferrados en una isla desierta, lograron sobrevivir para contar sus historias. Uno de ellos fue el escocés Alexander Selkirk, que, desde 1704, vivió y sobrevivió más de 4 años en una isla que hoy en día pertenece a Chile y que, tiempo después, fue bautizada como Robinson Crusoe, como tributo. Pero de quien hablaremos más afondo es de Pedro Serrano, el otro superviviente del cual se dice que inspiró a Defoe.

El título original fue: «La vida e increíbles aventuras de Robinson Crusoe, de York, marinero, quien vivió veintiocho años completamente solo en una isla deshabitada en las costas de América, cerca de la desembocadura del gran río Orinoco; habiendo sido arrastrado a la orilla tras un naufragio, en el cual todos los hombres murieron menos él. Con una explicación de cómo al final fue insólitamente liberado por piratas. Escrito por él mismo«. El título más largo del mundo. (https://cultura.biografieonline.it/robinson-crusoe-riassunto/)

Pedro fue un capitán español, de Cantabria, que en 1526 partió de la Habana hacia Santa Marta (en la actual Colombia) capitaneando un pequeño navío junto a su tripulación. Ya hemos comentado más arriba que las tormentas en el Caribe no son cosa de broma, lo cual, los rayos y centellas que acontecieron en ese trayecto consiguieron hundir la embarcación. Solo Serrano y otros dos marineros consiguen salvar su vida llegando a duras penas al atolón que hoy se llama Banco Serrana, pero que en aquella época no aparecía en ningún mapa.

Aquellos cayos apenas ofrecían recursos, no eran más que bancos de arena, así que uno de los marineros dejó la vida al poco de llegar. Por el contrario, Serrano y el otro superviviente, se aferraron a la vida gracias a las tortugas, de las cuales comían su carne y bebían su sangre, además, si hay que mencionar algo bueno de la abundancia de tormentas es el agua que dejan caer, que recogían y almacenaban en las conchas. Otros seres del mar completaban la dieta de los náufragos. Con los restos del naufragio, arena y corales se construyen un refugio, y consiguen hacer fuego con un pedernal.

Tiempo después aparecen otros dos tipos en un pequeño bote procedentes de otro naufragio, muy típicos por aquella zona en aquella época. Uno de ellos parte en el bote con el compañero de Serrano, en busca de las costas de Nicaragua, pero nunca más se sabrá de ellos, así que en el atolón se quedaron Serrano y uno de los nuevos náufragos, compartiendo vida varios años más, tiempo desesperante, y más aún cuando divisaban alguna embarcación y se esmeraban con las inservibles señales.

Finalmente, en 1534, después de ocho años, logran captar la atención de un galeón español, que les recoge y les embarca hacia la Habana. Muy desgraciadamente, el compañero de Serrano fallece en ese mismo trayecto (ya hay que tener mala suerte… la verdad es que huele raro). Sin embargo, Pedro Serrano se convierte en un fenómeno social, influencer del siglo XVI que todo el mundo quería hacerse un retrato-selfie con él. No solo en España, sino en toda Europa quieren conocer su historia. Él mismo escribió el relato de su aventura antes de morir, encontrándose este documento en el Archivo General de Indias, en Sevilla. El Inca Garcilaso de la Vega también dejó por escrito la historia del náufrago español en su obra Comentarios reales de los Incas.

Mientras tanto, el atolón Banco Serrana, llamado así por nuestro prota, no ha cambiado a penas. Es más, un grupo de estadounidenses busca-tesoros llegaron a los cayos en la década de los noventa y, al parecer, encontraron herramientas y rastros pertenecientes a los dos náufragos.

CÓMO LLEGAR

Por más que he buscado y rebuscado no he encontrado ningún tipo de información que dé al menos una pista de si se está permitido o no arribar en el atolón.

Sé que llega un buque de la armada cada dos meses para dejar y recoger a doce soldados a los que abandonan allí para que custodien los granos de arena del atolón, pues el conflicto con Nicaragua sobre la soberanía de los cayos sigue palpitando, aunque ya está resuelto el asuntito.

Otros que llegan de vez en cuando son los grupitos de científicos para estudiar la fauna, la flora, el tiempo, los suelos, el impacto medioambiental, y muchas cosas más ¿Quieres ir? Pues ya sabes, o científico o militar en el ejército colombiano. Eso sí, la única manera de llegar es en barco, y desde San Andrés son 27 horitas de traqueteo en el mar.

Por lo menos hay zonas sombreadas.

¿QUÉ HAY POR AHÍ?

Pues aparte de un puesto militar con doce soldados preadolescentes, en Southwest Cay hay también un pequeño faro entre los arbustos, aves marinas, tortugas y tiburones. En North Cay se rumorea que existe un refugio para pescadores y una decente comunidad de pájaros bobos.

Si tu cuerpo cae por aquellos parajes lo mejor que puedes hacer es unirte al pelotón y engancharte a las flexiones y dominadas. Luego un bañito en las aguas cristalinas del mar Caribe y a tomar el sol, pero que no se te olvide echarte crema de un alto porcentaje, que si no te vas a convertir en uno de esos cangrejos que habitan el atolón.

Hotel cinco estrellas en Southwest Cay. Todo incluido.

REFERENCIAS

https://ipt.biodiversidad.co/sib/resource?r=unal_plan-ento-macrof_seaflower_2016#anchor-description

https://de.wikipedia.org/wiki/Serrana_Bank

https://hmong.es/wiki/Serrana_Bank

https://www.youtube.com/watch?v=GYXZJL96BVs

https://es.wikipedia.org/wiki/Providencia_y_Santa_Catalina_Islas

https://es.wikipedia.org/wiki/Historia_del_Archipi%C3%A9lago_de_San_Andr%C3%A9s,_Providencia_y_Santa_Catalina

https://www.elespanol.com/cultura/historia/20210628/pedro-serrano-naufrago-sobrevivio-caribena-robinson-crusoe/591691199_0.html

https://lanotapositiva.com/colombia-me-encanta/isla-serrana-lugares-inhospitos-colombia_62516

https://minciencias.gov.co/sala_de_prensa/galerias/expedicion-cayo-serrana

https://thearchipielagopress.co/serrana-solo-12-militares-rodeados-de-tiburones-habitan-esta-codiciada-isla-de-colombia/

Como ya comenté en la entrada de la ínsula anterior, esta será la última isla fantástica que subiré al blog. Ha sido un proyecto paradisiaco perfecto y me da lástima poner un punto final a los puntos en el mar, pero ya van 50 entradas (más un bonus track) y como tengo ciertas manías, prefiero dejarlo en un número redondo, porque si me paso me sentiría obligado a aventurarme a la caza del 100, y aunque he ido recopilando material en cantidad para continuar, no sé si podría alcanzar tal idílica cifra que me lleve al nirvana. En resumen… Me lo he pasado muy bien, pero es hora de irse a casa.

Gracias a todas y a todos los que habéis navegado de vez en cuando por alguna de estas islas. Espero que también hayáis podido disfrutar de las palmeras, de los mamuts, de los tesoros, de las serpientes, de los fantasmas y de las miles de cosas que pueden ofrecernos estos trozos terrestres entre las aguas. Quién sabe si las olas traerán buenas nuevas en un futuro, o se recogerán todas en algún libro de geografía para curiosos, o tal vez se reescriban en formato vídeo… O posiblemente no ocurra nada, que es lo más probable.

Con todo mi cariño os mando el último:

¡Un saludo, navegantes!

3 comentarios en “Banco Serrana

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